Meditación 99

 

 

 

 

La Biblia

Los hijos de José

Génesis 41, 50-57

50 Antes que comenzaran los años de hambre, José tuvo dos hijos, que le dio Asnat, la hija de Potifera, el sacerdote de On.
51 Al primero lo llamó Manasés, porque dijo: «Dios me ha hecho olvidar por completo mis penas y mi casa paterna».
52 Y al segundo le puso el nombre de Efraím, diciendo: «Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción».
53 Entonces terminaron los años en que Egipto gozó de abundancia,
54 y comenzaron los siete años de hambre, como José lo había anticipado. En todos los países se sufría hambre, pero en Egipto había alimentos.
55 Cuando también los egipcios y el pueblo sintieron hambre, y el pueblo pidió a gritos al Faraón que le diera de comer, este respondió: «Vayan a ver a José y hagan lo que él les diga».
56 Como el hambre se había extendido por todo el país, José abrió los graneros y distribuyó raciones a los egipcios, ya que el hambre se hacía cada vez más intensa.
57 Y de todas partes iban a Egipto a comprar cereales a José, porque el hambre asolaba toda la tierra.

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Meditación:

Los hijos de José

Dios bendijo a José con la alegría de tener dos hijos, y los hijos hacen olvidar los agravios recibidos, porque son siempre una bendición de Dios.

José olvidó, con la alegría de su familia, el dolor que llevó impreso por tantos años, desde su tierna juventud, porque Dios es sabio y ama a los que le aman; sí, también ama a los que no le aman, eso lo sabemos todos, y lo supieron todos los que recibieron el grano cuando llegaron los siete años de escasez. Pero a los que Dios ama y es correspondido por ése, ¡por ti!, a ti, entonces, aunque como José sufras por muchos años y por tu familia, vendrán los felices tiempos de la justicia divina, que tiene su tiempo, pero siempre llega. Recordad que José ayudó a los que con él estuvieron en la cárcel, les esclareció sus sueños, y el que salió con bien de sus circunstancias, aunque dijo que se acordaría de él, de José, cuando estuviera libre, ¡no lo recordó!; pasaron dos años, y otro en su lugar dudaría de la palabra que le dieron, y algunos maldecirían, ¡y eso es malo y hace mal!, pero José, no maldijo, sino que siguió sufriendo y esperando de Dios la ayuda que llegó, y ¡fue algo espectacular!

Por eso te pido que tengas paciencia y tengas bondad, que no maldigas a nadie, ni te enfades con nadie que te dijo que te iba a ayudar y luego se olvidó de ti. Recuerda que Dios nunca te olvida, y si tú perseveras, en el momento mejor, se acordarán de ti, porque Dios toca los corazones y las mentes de quien haga falta para que tú dejes de sufrir cuando no puedes más. Mientras no te llege la ayuda de Dios, si es que eres bueno y fiel, es que aún no ha llegado tu momento, pero llegará. Pero si abandonas a Dios, si te das al pecado, todo se retrasará, todo se postergará hasta que no vuelvas a pedir perdón en la confesión, y humilde y humillado continúes tu vida sin pecados; y una vez comprobado Dios, que tienes un corazón humilde y bondadoso, entonces llegará tu momento, el momento en que recibirás de Dios, por los hombres, su justicia, para disfrutar de la vida y seguir haciendo el bien, como bien veremos que así hizo José. Sigamos leyendo.


P. Jesús


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